Un Nobel para Obama ¿tan temprano?

by - octubre 12, 2009

WASHINGTON/Gramma.— La concesión del Premio Nobel de la Paz a Barack Obama dejó desconcertada a buena parte del mundo y muchos se preguntan si el presidente estadounidense se merece tan prestigioso galardón tan temprano en su mandato.


Para Obama es, sin duda, un honor: un presidente joven que tiene menos de dos meses en el cargo y apenas 12 días cuando el comité del Nobel cerró el plazo para recibir candidaturas.

El premio parece ser más por los anhelos futuros de Obama que por sus logros concretos. El comité del Nobel dijo que él había logrado "un nuevo clima en la política internacional" y se había convertido en "el principal portavoz a nivel mundial" de las buenas causas.

Obama no ha tenido un momento triunfal, pero ello no debe sorprender. Como todos los presidentes estadounidenses en su primer año, lo que tiene es una larga lista de logros a medio terminar y de tareas por cumplir.

Prohibió las torturas a detenidos, revocando las detestadas políticas de su antecesor, y prometió cerrar el centro de detenciones en Guantánamo, que había causado malestar en todo el mundo, pero ello no se ha logrado todavía y todo parece indicar que no se cumplirá el plazo de enero del 2010 para concretarlo.

Prometió poner fin a la guerra de Iraq, pero la retirada de ese país árabe ha sido lenta y probablemente la presencia militar estadounidense allí no terminará hasta por lo menos el 2012, y eso es solo si Estados Unidos e Iraq cumplen con su acuerdo de seguridad.

Entretanto, está comandando otra guerra en Afganistán y analizando seriamente la posibilidad de enviar más tropas allí.

Obama también ha hablado a favor de mayores esfuerzos para lograr un acuerdo entre palestinos e israelíes, pero ha recibido escasa respuesta de ambos bandos.

Ha dicho que desea un mundo libre de armas nucleares, pero una cosa es expresar un deseo, como lo hizo en un discurso en Praga en abril, y otra muy distinta reunir el apoyo mundial y de su propio Congreso a favor de la maraña de acuerdos y tratados necesarios para hacer eso una realidad.

Obama ha declarado que una de sus grandes prioridades es luchar contra el cambio climático, pero todo indica que la delegación estadounidense irá a las negociaciones de Copenhague en diciembre sin la legislación aprobada en su Congreso para reducir las emisiones de gases.

Si bien es verdad que Obama cuenta con enorme prestigio internacional, sufrió un embarazoso revés la semana pasada, cuando se tomó la molestia de cruzar el Atlántico para hacer campaña por la ciudad de Chicago como sede de las Olimpiadas del 2016, y fracasó rotundamente.

De cualquier manera, todo parece indicar que para el Comité del Nobel, el solo hecho de que Obama cambió la actitud de Washington hacia el resto del mundo es razón suficiente para otorgarle el premio humanitario.

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